Tiene 72 años, mas, por su ímpetu, pareciera tener 20. En estos días de intenso trabajo se le nota preocupado, y no es para menos. Sobre sus hombros recae gran parte de la responsabilidad por lo que acontece en las salas de cuidados intensivos de la provincia, donde se define la vida de las personas que han contraído la COVID-19.
A la hora de tomar una decisión, que puede resultar trascendental en el futuro y la evolución de los pacientes allí ingresados, todos quieren tener el criterio del profe Caballero, como le dicen sus colegas de manera cariñosa. Además de darles tranquilidad, denota la confianza en una de las principales autoridades de la terapia intensiva en Cuba, el doctor Armando Caballero López.

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